Miércoles 4 de marzo, 2026.

Hola,

Si tu empresa transporta, almacena o mueve mercancías dentro y fuera de España, lo más probable es que esto te interese (mucho).

Seguramente sabes que el negocio ya no es solo mover paquetes o contenedores. Es coordinar personas, documentos, clientes y proveedores en distintos países y distintos idiomas. Y que, a veces, el problema no es la ruta ni el vehículo, sino que el mensaje no se entiende igual en cada eslabón de la cadena.

Muchas empresas del sector están sufriendo errores caros en su logística e incidencias con clientes internacionales por culpa del idioma. No se trata de excepciones, sino de hechos recurrentes cuyo impacto se extiende al resto de la organización.

 

Por eso te escribo.

Soy Susanna Artó, directora general de Confía Consulting, formaciones para empresas, y estamos seleccionando a 9 empresas de Transporte y Logística que podrían eliminar la barrera del idioma de una vez por todas, y quizás la tuya sea una de ellas.

Gran parte del sector sigue apoyándose en apps móviles, intérpretes ocasionales o el uso del inglés como idioma de compromiso. 

Son opciones prácticas, pero no diseñadas para ofrecer fiabilidad operativa en tiempo real.

En el día a día, estos métodos fallan porque asumen condiciones ideales: conexión a internet estable, dominio digital de los empleados y entornos de bajo riesgo. Cuando algo de eso falta, la comunicación deja de ser un problema menor, y se convierte en un riesgo operativo que introduce retrasos, errores, y costes añadidos.


“¿Y por qué 9?”

Porque dirijo personalmente cada formación, desde el diagnóstico inicial hasta la coordinación de cada profesor, y eso tiene un límite físico.

Si decides apostar por esta formación, tendrás dos buenos motivos para que tu decisión se justifique sola:

1/ Podrás justificar el ROI. Esto impacta directamente en el negocio, en seguida te muestro cómo y por qué.

2/ Es bonificable por FUNDAE. (Ya me entiendes)

No hablo de oídas.

Estoy cansada de ver cómo conductores y gestores se quejan de la incapacidad de los operadores para resolver problemas arancelarios por teléfono.

Cada día de retraso por un mal email, por una llamada donde “más o menos” se entendió todo, o por instrucciones poco claras puede suponer un agujero de miles de euros.

Por ejemplo: en carretera, un simple accidente puede inmovilizar una entrega por no saber gestionar correctamente el parte con la policía o el gestor del seguro.

Mira lo que le pasó a Kone (líder mundial en fabricación de ascensores y escaleras mecánicas, que opera en más de 60 países con unos 60.000 empleados):

Ahora mismo, mientras lees esta carta, en algún almacén, puerto o frontera, hay retrasos y entregas bloqueadas por el mismo motivo. Es el pan de cada día donde exportadores, importadores, agentes, transitarios y operadores logísticos que no se entienden del todo cuando hablan o escriben en otra lengua.

Lo más preocupante es que muchos de estos problemas no aparecen en una sola partida contable, sino repartidos en:

  • Penalizaciones por ventanas de entrega incumplidas.
  • Almacenaje extra mientras se aclara una incidencia.
  • Transporte duplicado por reenvíos y devoluciones.
  • Horas de personal dedicadas solo a apagar fuegos.
  • Clientes que no fidelizan.

Y, sin embargo, una parte importante de estos costes se podría evitar si las personas clave de la operación dominaran el idioma de trabajo con programas de idiomas diseñados específicamente para dominar la jerga del sector y las situaciones críticas del día a día.


¿Esto te suena?

─ «Llevamos dos años invirtiendo en idiomas y seguimos perdiendo licitaciones europeas. ¿Alguien puede explicarme qué estamos haciendo en formación de idiomas?»

Lo dijo el CEO de una importante empresa de transporte internacional que no te puedo mencionar por discreción. Me lo contó la Directora de RR.HH. de esa empresa tragando saliva.

Hablemos claro

Cuando un director Comercial pierde un contrato de 2 millones con un cargador alemán porque su equipo no supo defender el valor en la negociación… o un Director de Operaciones ve que su jefe de tráfico acepta objetivos imposibles en reuniones con la matriz porque no sabe negociar en inglés…  

El área de personas no te está solucionando el problema de personas.


Esto es lo que está pasando, no hace falta que me creas a mí:

En síntesis: en transporte internacional, la capacidad de negociar una incidencia en tiempo real por teléfono marca la diferencia entre cumplir un plazo o perder un cliente.


Te dejo algunos datos. Son importantes y los puedes leer con calma, cuando tengas tiempo.

El sector crece, pero solo para quienes hablan el idioma de sus clientes:

  • El sector logístico español generó en España más de 100.000 millones de euros en 2023 que representan entre el 7 y 10% del PIB. Y emplea a más de un millón de personas, según el ICLE 2023 (Informe de Competitividad Logística de España).
  • El 87% de las empresas exportadoras prevén mantener o aumentar sus ventas internacionales en este 2026.

Sin embargo, la mayoría de las empresas siguen pagando cursos de gramática que no sirven casi para nada ya que no evitan que el dinero se escape por la puerta de embarque.

  • Continua el miedo a coger el teléfono, y evitar la llamada enviando un email traducido casi sin criterio alguno, que el destinatario leerá mañana.
  • Jefes de operaciones que ceden en la negociación de presupuestos porque no dominan el idioma. Y acaban aceptando condiciones que no habrían aceptado en español.
  • Equipos comerciales incapaces de cerrar acuerdos directos con cargadores internacionales porque no saben realizar una «venta consultiva» en inglés (de lo más básico). Se limitan a enviar un PDF con tarifas y esperan a que el cliente elija el más barato. (Sin comentarios).
 

¿Os pasa lo mismo?


Voy cerrando.


Saber un idioma no es lo mismo que operar en un idioma.

“Entender un email” no es lo mismo que redactar una reclamación formal con autoridad.

“Hablar por teléfono” no equivale a negociar una penalización por retraso sin ceder terreno ante un proveedor internacional.

“Conocer vocabulario” no te prepara para coordinar una crisis de aduanas en tiempo real.

“Aprobar un examen de nivel” no significa que puedas proyectar solvencia operativa ante un cargador francés que está evaluando si confiar su negocio a tu empresa.

 

Quizá ya estés formando a tu gente en idiomas.

Quizá te ha venido impuesta y no has tenido opción, o quizá las has escogido libremente.

Así que la pregunta que te hago no es si formas a tus equipos, sino si esa formación está teniendo un impacto real en el negocio.

  • ¿Siguen evitando llamadas con clientes después de 6 meses de formación?
  • ¿Pueden defender sus presupuestos en reuniones con la matriz?
  • ¿Pierden contratos por no saber hacer venta consultiva en el idioma del cliente?

 

La mayoría de las empresas miden la formación en idiomas por horas lectivas o nivel alcanzado.

Nosotros NO: lo medimos por contratos cerrados y conflictos resueltos.

Es muy distinto.


Sí, lo sé, te estás preguntando:

“¿Cuánto cuesta?”

La inversión mínima para acceder a esta formación que te propongo, es de 9.300 €

Esto es lo que incluye:

  • 1 idioma (el que escojas).
  • 2 clases por semana de 1 hora y 30 minutos.
  • Para un grupo máximo de 10 personas.
  • Durante 6 meses.

NO tendrás que esperar seis meses para ver resultados. 

En las primeras semanas ya notarás cambios: las persona que antes se quedaban calladas en reuniones empiezan a participar, y las que evitaban las llamadas empiezan a cogerlas antes que enviar un email.

«Era vital que nuestros transportistas se entiendan en inglés con los encargados de mercancías en los puertos, que son cada uno de un país diferente, para ser más eficientes, cargar toda la mercancía, no perder nada, y gestionar el papeleo correctamente» ─ Director General (empresa de Transporte Marítimo Internacional).

Lo que tú realmente necesites dependerá de cuántos idiomas quieras, del número de personas, del nivel con el que partan, del impacto que quieras lograr y la rapidez en conseguirlo.

A lo mejor un año es mucho para ti, a lo mejor con 6 meses liquidas el problema grande.

Es bonificable por FUNDAE.

Si eres de los que creen que FUNDAE es sinónimo de baja calidad, te entiendo. Pero la calidad no la decide la bonificación, la decides tú eligiendo bien con quién trabajas.

Si barajas esta posibilidad, os liberamos de todo el papeleo con un gestor que hará todo el trabajo por vosotros.

Gestionar FUNDAE no es complicado, simplemente es un trámite que “quita las ganas de vivir” (certificado digital, notificar al representante legal con 15 días de antelación, comunicar el inicio, y unos cuantos etc.).

Para que esta carta no sea eterna y aburrida, te invito a rellenar el formulario que verás al final para ir a una llamada muy breve conmigo misma, y ver cuál es la opción mejor para ti.

El próximo paso es tuyo.

Rellena el formulario de abajo:

Professional Languages 4 Business

Susanna Artó – Directora General de CONFÍA CONSULTING


Formulario de solicitud: formación de idiomas

PD. Normalmente respondo en 24 o 48 horas.

Susanna Artó.